Es una alteración que se produce en la superficie de la córnea y la conjuntiva por falta de lágrima o porque ésta es de mala calidad. Como consecuencia, la superficie del ojo no está bien lubricada. Es un síndrome que lo padece un 20% de la población y le afecta casi al 100% de las personas con edad avanzada.

Las principales causas que provocan este síndrome son las siguientes:

  • Cambios hormonales
  • El envejecimiento, se atrofian las células que generan la lágrima de forma constante y aquellas que determinan la composición de la película lagrimal.
  • Alteración del parpadeo. Por ejemplo, en situaciones de máxima concentración (lectura o frente al ordenador, por ejemplo) es posible que no se parpadee lo suficiente.
  • Las lentillas también favorecen el ojo seco.
  • Encontrarse en un ambiente seco o con excesivo viento o abusar del aire acondicionado.

Los síntomas que podemos sufrir son los siguientes:

  • Visión borrosa
  • Sensación de quemazón o irritación
  • Sensación de tener arena dentro del ojo
  • Pesadez de los párpados
  • Ojos rojos

Si sufres estos síntomas y tienes dudas de padecer este síndrome acude a tu oftalmólogo de confianza. La detección y tratamiento precoz resultan esenciales para la mejora y prevención del daño ocular.

¿Cómo podemos prevenirlo?

Una de las medidas fundamentales de prevención es mantenerse alejado de ambientes secos y de los elementos que irriten los ojos como pueden ser el humo del tabaco y el aire acondicionado.

El parpadeo como ya hemos comentado anteriormente es fundamental y ayuda a prevenirlo, aunque sabemos que es algo difícil de controlar.

¿Cuál es el tratamiento del ojo seco?

El tratamiento es sencillo y el uso de lágrimas artificiales ayudará a eliminar cualquier molestia ocasionada por este síndrome. Se recomienda usarlas de 2 a 4 veces al día.

Cada caso es distinto y es importante que acudáis a revisiones oftalmológicas periódicas.